gitano CooperEn una polémica decisión, la fiscal Silvina Estévez, de Lomas de Zamora, dispuso archivar la investigan de un crimen mafioso, ocurrido en Temperley, en febrero de 2015. En ese hecho, un joven de 23, perteneciente a la comunidad gitana, fue ultimado de ocho balazos cuando circulaba en su auto último modelo. Sin detenidos, el caso se cierra impune.

 

Fuentes judiciales informaron a Diarioconurbano.com que “la fiscal Estévez valoró que, tras la investigación no se hallaron pruebas de los culpables, que se abordaron las diferentes hipótesis y que dos personas que, según se creía, podían aportar dato, nunca fueron halladas”.

Actualmente, el expediente se encuentra en la UFI 4 de Lomas de Zamora que está encargada de notificar a las partes la decisión de Estévez. A nivel procesal, de aparecer pruebas relevantes, podría desarchivarse el expediente. Pero esto ya lo tendrían que aportar la familia de la víctima porque la Policía deja de investigar el caso.

En el transcurso de la investigación, los pesquisas habían advertido que si bien estaba claro el ajuste de cuentas como móvil, los testigos eran reticentes a dar datos de lo ocurrido. “La comunidad gitana a la que pertenecía la víctima es muy cerrada”, explicaron.

El crimen ocurrió a las 22.30 del 5 de febrero de 2015 en el cruce de las calles Indalecio Gómez y General Acha de Temperley, donde la víctima, identificada como Gabriel Alejandro Maceiras, de 23 años, fue ejecutada por un hombre que efectuó varios disparos con una pistola y no le robó nada.

Según un testigo, el asesino descendió de un auto Chevrolet Corsa a bordo del cual había una o dos personas más.

"El testigo dijo que a él le pareció que primero se hablaron de auto a auto, luego bajó uno de los ocupantes del Corsa, sacó una pistola y ejecutó al conductor del Mini Cooper de varios balazos", dijo en su momento un jefe policial que trabajò en el caso.

De acuerdo a las evidencias balísticas recolectadas en el lugar del hecho y a los impactos que había en el auto de la víctima, el asesino efectuó entre ocho y diez disparos con una pistola calibre 9 milímetros.

Los voceros explicaron que Maceiras y su familia vivían en la zona, por lo que una vez enterado de lo sucedido, el hermano mellizo de la víctima llegó corriendo, se subió al Mini Cooper y lo condujo hasta el Hospital Gandulfo, aunque allí los médicos no pudieron hacer nada porque se constató que el hombre baleado había llegado muerto.

Una de las hipótesis que nunca se comprobó pero que sobrevoló la causa ha sido si los disparos, en realidad, iban dirigidos al hermano mellizo de la víctima fatal. Un dato importante para robustecer la hipótesis de la equivocación: el Mini Cooper pertenecía al hermano de la víctima.

En cuanto a la familia Maceiras, se supo que uno de sus integrantes había tenido una condena por piratería del asfalto. “Se investigó también por ese lado pero no se pudo dar con nadie que pudiera estar involucrado directamente”, contó uno de los pesquisas.

El caso, caratulado como "homicidio", fue investigado por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 11 de Lomas de Zamora, a cargo, por entonces, de la fiscal Silvina Estévez. 

   
   
   
   
   
   

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